Donostia. La conciliación familiar y laboral sigue sonando a música celestial para buena parte de la sociedad guipuzcoana, pero las instituciones no cejan en su empeño de que finalmente case el binomio. El Gobierno Vasco anunció ayer que piensa hincarle el diente a este recurrente asunto para que las empresas cambien sus horarios de manera que los empleados dejen de ser unos perfectos desconocidos entre semana para sus hijos. La fórmula mágica pasa por comprimir y reducir la jornada partida.
No es el primer intento, ni será probablemente el último. En esta ocasión, ha sido un estudio encargado por el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco el que viene a demostrar que, quizá, valga la pena el intento. Al menos, a la luz de unos resultados que dan qué pensar: las empresas que favorecen la conciliación laboral y familiar, además de la mejora que se les presupone en su calidad de vida, incluso aumente su productividad.
Contrato social. Así lo aseguró ayer la consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Ejecutivo autonómico, Gemma Zabaleta, encargada de presentar lo que bautizó como un nuevo formato de "Contrato Social", llamado a superar los esquemas y visiones caducas sobre las relaciones laborales. "Se trata de un reto que requiere de un cambio cultural en las personas, las empresas y las instituciones para superarlo", detalló ayer en la puesta en escena del estudio en el que se basa este giro que pretende dar el departamento.
Lo cierto es que el cambio cultural para que el plan llegue a buen puerto parece más que necesario. Y es que más allá de las buenas intenciones, los datos cantan. En la práctica, sólo las mujeres viven como necesaria la conciliación, lo que les lleva a reducciones de jornadas y excedencias que incrementan la distancia de género, según las recientes conclusiones presentadas por la directora de Emakunde, María Silvestre, quien llegó a tildar todos estos efectos como de "perversos"
El ensayo en esta ocasión pasa por echar un vistazo a lo que se está realizando en otros países europeos, al parecer, con unos resultados bastante más óptimos a los conseguidos por estos lares. Zabaleta destacó que los países europeos con jornadas medias más cortas, como Holanda, Bélgica o Alemania, tienen mayor productividad por hora trabajada.
Las estadísticas dicen que trabajamos a destajo, pero que no nos luce. El estudio presentado por la consejera refleja que la productividad de los empleados vascos ha descendido un 2% en los diez últimos años. En el Estado se trabajan 232 horas anuales más que en la media europea pero se produce la mitad. La receta para cambiar este estado natural de las cosas, según Zabaleta, pasa por "una jornada europea-flexible". ¿En qué consiste? El escenario es el siguiente: En Euskadi el 58% de los trabajadores tienen una jornada partida, con un parón de dos horas para comer, lo que provoca un retraso en la hora de salida y un menor tiempo libre. El Gobierno Vasco se ha propuesto dar el pistoletazo de salida al debate sobre la conveniencia de que las empresas introduzcan cambios en ese mismo escenario.
Así, lo que se pretende es reducir el tiempo entre los turnos de la mañana y de la tarde para comer en una hora, comenzando la jornada entre las 8.00 y las 9.00 horas y finalizarla entre las 17.00 y 18.00 horas.
La Federación de Familias Numerosas de Euskadi, Hirukide, respaldó ayer totalmente esta medida.
Horario más comprimido. En el estudio se constata que la adopción de la jornada continua y la flexibilización de los horarios de entrada y de salida, junto con un horario más comprimido, es valorado de buen grado por los trabajadores en las empresas en las que ya se ha implantado este sistema.
Lo cierto es que "el retraso en la salida del trabajo, provoca que el tiempo de ocio se alargue hasta la medianoche, con la consiguiente reducción de horas de descanso y, por tanto, un menor rendimiento en el trabajo", señaló Zabaleta.
Para evitar que esto siga ocurriendo, el Departamento de Empleo está trabajando en un proyecto piloto para probar en una empresa vasca un sistema que le permita establecer un horario que posibilite la mejor conciliación de sus empleados.
Por el momento no se sabe qué firma será la primera en poner en práctica esta experiencia, aunque la consejera aseguró que se trata de "una gran empresa".
La consejera sí reconoció que durante la realización del estudio se han encontrado con dificultades para aplicar este sistema en dos sectores, como el de la construcción y puertos.