Archivo de Noviembre de 2009

CUANDO LA TECNOLOGÍA AVANZA MÁS RÁPIDO QUE NUESTRAS COSTUMBRES

Martes, 17 de Noviembre de 2009

Cada día se dan diversos avances tecnológicos, que en su mayoría suponen una mejora para la calidad de vida de las personas. Y somos conscientes, la mayoría de las veces, de ello, de que esos avances suponen un cambio a mejor en nuestra forma de vida. Lo curioso de todo esto es, que si somos conscientes de esas mejoras, ¿qué nos impide cambiar? ¿qué impide al ser humano adaptarse a esos nuevos medios?

A pesar, de que la sociedad postmoderna convive con el cambio, como un elemento inseparable, el miedo o la incertidumbre que éste genera, es aun la causa paralizante de no arriesgar o no decantarse por nuevas formas de hacer.

El teletrabajo como nueva forma, estilo o enfoque que se le puede dar a la jornada laboral es, a pesar de sus conocidas ventajas, un fenómeno que genera muchas reticencias por parte de empleadores y empleados en España.

Es una nueva y diferente forma de trabajar, pero los resultados que se obtienen son lo mismos, incluso, pueden ser mejores. Aun así, y con los datos encima de la mesa, ya que España está a la cola del teletrabajo en Europa, lo practican un 4,9 % frente a la media europea del 13%, pasar de un modelo a otro, sigue siendo un reto.

El reto supone cambiar las costumbres de una sociedad, en la cual el contacto interpersonal es muy relevante. Porque en España el trabajo, no sólo es el hecho de acudir al centro de trabajo y producir, sino que este hecho se ve envuelto por toda una maraña de relaciones y contactos, que traspasan el ámbito laboral.

Un estudio realizado por Easynet (compañía de redes gestionadas, servicios de hosting y telepresencia) constata que España es uno de los países europeos que, por ejemplo, más tiempo dedica a la comida y donde los viajes de negocios tienen una relevancia considerable, en vez de realizar las reuniones de trabajo a distancia. Por lo que, suprimir todo lo que rodea a la relación profesional sería amputar parte de la vida social de muchos trabajadores.

Y en esta reticencia al cambio colabora también la falta de voluntad de los empresarios en implantar este nuevo modelo. Es probable, que el empresario no confíe que un empleado de su empresa pueda realizar su trabajo de forma tan eficiente como desde la oficina, sita en el mismo edificio en el que él se encuentra. Puede que sea eso añadido, por supuesto, a la falta de confianza en el trabajador y sobre todo, a la pérdida de control en el trabajo del día a día del empleado.

En conclusión, existen medios para poder realizar un trabajo eficaz desde casa, es decir, existen tecnologías. Aun queda mucho por hacer, pero es posible. Por tanto, esa excusa ya no sirve. El problema radica en que nuestra forma de vida no corre tan deprisa como las tecnologías. El tiempo es quien lo cura todo, pero hay cosas, y entre ellas están las costumbres, que necesitan mucho más tiempo para poder ser cambiadas. El cambio cultural no es tan veloz como el cambio tecnológico.