Archivo de Julio de 2009

Las dos grandes barreras del teletrabajo

Miércoles, 15 de Julio de 2009

El estudio avanza y algunas ideas empiezan a emerger entre la maraña de opiniones, de reflexiones y de datos y entre ellas hay una que quisiera exponeros.

 

El teletrabajo como herramienta de conciliación plantea dos problemas esenciales, dos barreras que dificultan su expansión para todos aquellos trabajos que podían ser desempeñados a través de esta modalidad,  veamos cuáles son.

 

La primera barrera que aparece, y que muchas de las personas entrevistadas y que han participado en grupos de discusión  mantienen, ataca a la propia  validez  del teletrabajo como instrumento de conciliación.  El teletrabajo provoca un temor claro que es el de devolver a las mujeres al domus, al hogar, encerrarlas de nuevo en el ámbito privado lejos del espacio público, espacio donde se toman decisiones o se influye en ellas. La lucha  por los derechos de las mujeres ha pasado por muchos estadios, pero sin duda una clave de su éxito ha sido su incorporación al mercado laboral, esta incorporación les ha equiparado ante los hombres, les ha puesto a su misma altura y les ha hecho darse cuenta de que valen tanto como ellos, les ha llenado de un merecido orgullo y además le ha acercado al poder y a la influencia dentro de las empresas, en la esfera política, poder ganado pulgada a pulgada. Por ello en el momento en que la opción de volver  a encerrarse en el hogar aparece, una sombra de desconfianza parece cruzar su pensamiento, como si tratasen de tenderles una trampa.

 

La segunda barrera que aparece tiene un carácter más prosaico,  y surge una vez superada la barrera anterior, cuando se asume que el teletrabajo  únicamente se trata de una modalidad laboral de la que te puedes aprovechar para ganar en calidad de vida. Podíamos denominarla  “la implementación del teletrabajo en la empresa” y se dirige a los responsables empresariales principalmente.  ¿Cómo ponemos en marcha el teletrabajo dentro de la organización? ¿Cómo lo aplicamos? ¿Cómo nos organizamos? El principal problema de esta barrera es que genera incertidumbre y la incertidumbre, dar pasos titubeantes no es plato de buen gusto para nadie.  El teletrabajo provoca tres retos básicos en las organizaciones, la comunicación, el acceso a la información y  la seguridad.  Cada uno de estos retos se merece una nota propia, pero trataré de aclararlos. La comunicación se concreta en el contacto con superiores y compañeros de trabajo clave para desarrollar el trabajo; el acceso a la información se concreta en que para desempeñar diferentes tareas es necesario el consultar documentos e información que se encuentra física o digitalmente en las dependencias de la empresa; y por último la seguridad que es una preocupación consustancial a todas las empresas, el miedo a perder información clave que muchas veces es la base de la prosperidad y de la supervivencia de la organización, esta información puede ser relativa a costes, clientes, proyectos…

 

Así que ante esta tesitura se enfrenta el teletrabajo, y la verdad que después de leer todo lo anterior puede tornarse como peligrosa en esencia o complicada de aplicar, sin embargo, cuando hablas con mujeres y hombres que la utilizan están encantados con su uso y la autonomía que ofrece, y cuando hablas con responsables de recursos humanos de empresas que han potenciado el teletrabajo no dejan de hablar de los beneficios que genera a la empresa, tanto directos (ahorro en costes), como indirectos (satisfacción de los trabajadores). Seguiremos dándole vueltas al asunto.